El click de la vida

Sabrina Santander

Villa Allende, Pcia. de Córdoba

Mi historia comienza allá por mayo de 2015, teniendo a penas 27 años. Toda una vida por delante, planes y metas a futuro, y una enfermedad latente que me cambió la vida.

Como cualquier otro día laboral, me dispuse a relajarme, bañarme y hacer mis labores en casa. Durante la ducha, siento un bulto extraño en la parte inferior de mi pecho, lo que me pone en alerta y mi intención de relajarme se esfuma.

Inmediatamente acudo a mi ginecóloga, con la esperanza de que no sea nada. Ahí empieza el camino, estudios por doquier, médicos varios, horas, días, semanas e incluso meses esperando un diagnóstico. Tuve el resultado de la punción en julio de 2015 y mi mundo entero se derrumbó.

No puedo explicar en palabras lo que significó para mi leer en ese papel "carcinoma ductal invasor". La mezcla de sentimientos, la tristeza, el miedo, la incertidumbre. Nunca había llorado tanto, sentí que mi vida se me iba entre los dedos, que no había sentido.

Las quimios empezaron en agosto, sesión tras sesión, no entendía de dónde salía mi fuerza, como podía llegar al hospital y sentarme en un cómodo sillón durante 2 horas con una reluciente sonrisa. Pero cuando entraba la noche, la depresión se hacía presente.

Pasaron meses, realmente de a poco se veían mejoras. Y así como sanaba mi cuerpo lo hacía mi mente. Hasta que un día desperté siendo otra mujer. La que encontró en esta enfermedad la razón de mi vida, la que entendió que no todo era malo, que ahí estaba mi familia y mis amigos al pie del cañón, que nadie, ni Dios iba a dejarme caer y darme por vencida. Y empecé de otra manera, quise ayudar a los demás, incentivar a todos a visitar al médico al menos una vez al año, ayudar a mis pares con un abrazo, palabras de aliento, compartiendo momentos y vivencias. 

La parte más difícil de este camino fue la mastectomía que me realizaron en febrero de 2016. ¿Cómo una mujer logra verse nuevamente al espejo sin una de sus mamas? ¡Todavía lo estoy descubriendo! Pero lo que sí sé es que todo se trata de amarse a una misma, no perderse en los problemas del día a día, no dejarse llevar por el descontrol de la vida actual.

¡La vida es hermosa! La agradezco a diario. Agradezco hoy poder compartirlo con ustedes.