Vivir en stand by

Noelia Biani

Río Ceballos, Pica. de Córdoba

Soy Noelia, una cordobesa inquieta y extrovertida. Siempre usé mis lolas como parte de mi personalidad, amaba los escotes.

En 2012 me diagnosticaron cáncer de mama y tras un año de tratamiento estaba sana. Uno pensaría que ese momento es lo mejor que te puede pasar, y sí, es importante, pero las secuelas físicas obnubilaban los logros.

Consulté con los especialistas y me dijeron debía esperar dos años para comenzar con mi reconstrucción. Así lo hice, iba contando los meses que faltaban, soñaba con volver a ser normal físicamente y dejar de cubrirme para vestirme y lucirme como antes.

Llegó el momento esperado, y tras dos cirugías con cuatro meses de diferencia mi sueño se cumplía. Podía dejar de vivir en stand by esperando a tener dos mamas, a ser mujer, a sentirme completa.

El sueño duró poco y a los pocos días la fiebre no paraba. A lo largo de los siguientes cinco meses pasé tres veces más por el quirófano, tomé todo tipo de antibióticos y viajaba todos los días los 30 km hasta el médico para control. Mi rutina y la de mi familia cambiaron totalmente. Mi papá pasó a ser chofer y experto en curaciones y términos médicos. 

En mayo de 2016 me tuvieron que sacar la prótesis y sentí el mundo derrumbarse. Me sentí enferma nuevamente, volver a cero, seguir viviendo en stand by, me sentí mutilada. Fue un trabajo muy fuerte y arduo a nivel psicológico, he comenzado un nuevo proceso de reconstrucción por etapas, el cual por decisión propia puse en espera. Ya no necesito mis dos mamas o más intervenciones quirúrgicas. 

Hoy elijo amarme y mostrarme como soy, con una lola y un tercio como les digo a amigos y familia. Estoy recuperando mi femineidad. De a poco voy cambiando mi lencería, he vuelto a comprar ropa para lucir y no para cubrir y hasta algunos vestidos con leves escotes.

El cáncer me enseñó muchas cosas, entre ellas a amarme y ver más allá de lo físico. Quienes me aman lo hacen así, como soy, porque ven más allá de lo que tengo o me falta.