Voy a dar pelea....aunque sea mi última competencia

Débora Anabel Martinelli

Mercedes, Pcia. de Buenos Aires

Hola amigos, soy Débora. Hoy una chica de 31 años que sigue en tratamiento por el cáncer de mama. Campeona Argentina de lanzamiento de bala y disco, récord Guinness en no faltar a la escuela desde el jardín hasta el secundario, durante 14 años. Profesora, amada por Dios y dedicada al servicio de mi prójimo. 

En 2015 mi madre me pide que vaya a ver a una ginecóloga dado que en mi familia tanto mi abuela materna cómo mi abuela paterna murieron de cáncer. Era necesario hacer estudios. Al principio me negué, pues al ser virgen y vivir la castidad para qué ir, pero cuando tu madre insiste...¡jeje! Vas. Accedí y mil estudios para hacer. Enero de ese año, salió todo excelente hasta que en diciembre, luego de un entrenamiento maravilloso y recibir una noticia no muy feliz, mientras me duchaba me encuentro un nódulo en mi mama derecha. Bueno, recurrí a la ginecóloga y empecé un tratamiento de vitaminas para la displasia. Llega octubre de 2016 y seguía creciendo la bola, ¡jajaja! Y pensar que yo las lanzaba. Pido permiso para competir mi nacional deportivo. ¡Wiiii! Gano. Regreso al pueblo y me operan para sacar el nódulo. ¡Oh, sorpresa! Estaba bien aunque pegado a algo, me sacan eso y lo llevan analizar. Quince días después me dice mi médica, "Deby, tenés cáncer". Sentí como si me hubieran tirado un balde de agua fría, aunque la profesional tenía un regalo para mi: "Deby, a pesar de la noticia, con un grupo de médicos hablé de tu caso y lo mejor es derivarte a otra especialista. Tenés turno mañana en Luján, un pueblo en cercanía a Mercedes". Yo estaba sola ese día, pues me iba luego del diagnóstico a misa a rezar. Llamé a mi madre y le di la noticia, creo que casi la maté con la llamada. Fui muy directa, realista. ¡Ups! Sincericidio. La médica me rogó para llevarme y así llegué a la iglesia, caí a los pies del Sagrario a llorar. 

¿Por qué a mí? Lo tenía todo y ahí entendí, no era por qué, sino para qué. Mi misión cambiaba de dirección. En obediencia a mis padres acudí a la médica nueva con mi hermano. Bella dama y muy agradable. Por más que todos los parientes me decían que viera a otros especialistas, tenía la certeza de que estaba en muy buenas manos y así fue que descubrí en unas semanas más que el dolor no es parte de mi vocabulario. Menos la derrota. Y un 17 de noviembre de 2016 entraba a cirugía para que me realizaran una mastectomía derecha con ganglio centinela. A fines de diciembre ingresé nuevamente para ponerme un catéter subclabeal. Lo recomiendo. En un mes ya estaba disfrutando del casamiento de unos amigos. Mi nueva médica no lo podía creer, y en enero mi primera quimioterapia y a compartir tiempo con mi oncóloga, de quién no olvido sus primeras palabras: "acá debés ponerlo todo, vamos a ganar la batalla juntas". 

19 de febrero, mi cumpleaños. ¡Jeje! Todo mi pelo se cayó, descubrí que tenía 1 kg de pelo. ¡Jajaja! ¡Y qué cabeza redonda! Usé turbantes, pelucas. Me divertí. Siendo septiembre me quedan 6 inyecciones más y mi misión es ponerle alegría y ganas de vivir, compartiendo en mi familia, con amigos, con los viejos y, sobre todo, con  esas mujeres y hombres que dan pelea diariamente y son mi nueva familia. En el trabajo, qué decir. Mis quimios más fuertes y no tuve efectos secundarios que me hayan hecho caer. Hasta los pinchazos más fuertes en mis piernas los viví como entrenamientos deportivos. Feliz de poder aportar mi granito de arena. Gracias y no teman a dar pelea.