No preguntes por qué a mí

Silvana Nora Lucero

Rosario, Pcia. de Santa Fe

En 2013 me diagnosticaron cáncer de mama. Creí morir en ese instante. cuando visité a mi oncólogo, el mejor consejero para mí, simplemente me dijo nunca te preguntes por qué a mí, preguntate para qué. El cáncer tiene limites y no puede invalidar tu vida para amar. No pudo destruir mi esperanza y mi Fe. Él es tan poderoso, pero en realidad no puede destruir nuestra paz interior. Se ve tan destructivo, pero no puede destruir nuestros recuerdos ni las memorias, no puede destruir nuestra Alma. Él nos asusta mucho pero hay cosas que no puede lograr. El cáncer no puede robar mi Espíritu, no puede robarme el amor de mi familia porque él nos unió más . Mi interior se renueva cada día, tengo esperanza y un amor inmenso para con Dios... Él me dejó sin cabello, sin pestañas, sin fuerza, pero no puede con mi corazón de Guerrera. Él podrá destruir mi cuerpo, pero no mis ganas de darle pelea. Mi Dios pudo destruirlo porque él es mi salvador. Detrás de cada sufrimiento, cada dificultad y cada lágrima hay una enseñanza. Creció mi cabello, mis pestañas, mi cuerpo poco a poco se repone de la quimio y los rayos muy lentamente. Pero aprendí a amar mucho más y agradecer día a día las cosas simples, disfrutar cada mañana, adorar a mi marido, mis hijos, mis nietos... Gracias por este día Dios mío y sé que el cáncer está sujeto a tus pies. Simplemente Dios me preparó para superarlo...