¡Vivir!

Roxana Mansilla

Esperanza, Pcia. de Santa Fe

Cuando me dieron la noticia de que tenía cáncer de mama, miré a mis hijas y se me cayó el mundo en esos diez minutos, hasta que reaccioné y me dije: "esta p...enfermedad no me va a ganar, necesito ver crecer a las niñas". Me dijeron qué hacer para empezar esta batalla, me arremangué y de ahí en más pasaron las penas (o sea las quimios), que me dejaron pelada y me calcé la  peluca para no sentirme observada, pasaron los rayos y la mastectomía (duro golpe, pero no noqueó). Todo en la primera etapa. El humor y las ganas de vivir fueron y son mis grandes aliados. Hoy estoy pasando por una nueva etapa, más tranqui, pero con la misma actitud: luchando, riendo y siendo feliz, rodeada de mis afectos y de la gente que me hace bien. Y por último, me adueñé de una frase que escuché en una película: ¡la pucha, que vale la pena estar viva!" ¡Jaja!