Mi amigo el cáncer

Karina Alejandra Coria

Tortuguitas, Pcia. de Buenos Aires

Siempre disfruté de la vida, de los pequeños detalles. Hasta que un día te encontrás con una noticia inesperada, te tiembla todo y de repente te paralizás, quedas así, con una inestabilidad. En realidad, a mi me duró poco, porque dije: "y bueno, tengo cáncer, bienvenido seas, pero te metiste con la persona equivocada". Es un rato de enojo, de aceptación, porque detrás tengo a mi familia, lo más preciado que la vida me dio, mis tesoros, porque a la mamá no le puede pasar nada, porque soy imbatible, porque siento que nada ni nadie me puede derribar. Pero me tocó. Y le di pelea y todos los días con una sonrisa, aceptándole, queriéndole y encontrándome de otra manera. Aprendés a mirar la vida de otra manera, a ayudar y ayudar mucho, a querer contar tu historia y contarla a los 4 vientos, que el camino es duro pero se puede. Principalmente por mí, porque amo la vida, es maravillosa, amo disfrutar a mis hijos, a mi marido y a mi familia que está ahí al pie del cañón. Cuando estás en tratamiento vas contenta porque es un bien, es lo que te está curando. Yo voy con mucha alegría hacerme todo lo que dicen mis oncólogos y cuando llevo mis resultados también voy con alegría y acepto. Me banco todo lo que se viene, porque de eso se trata: de aceptar, de aceptarnos. Es mi humilde historia, mi hermosa historia de vida. Gracias, gracias, gracias por la vida que tengo y mis tesoros más preciados: Vicky, Juan y mi amor, Marian. Disfrutemos todos los días de nuestras vidas.