Hoy estás mejor que ayer

Silvana Simonetti

Florida, Pcia. de Buenos Aires

“Estás mejor que ayer…” Así empezaron mis días después del diagnóstico. La miré, la escuché y no supe qué contestarle a la oncóloga que me confirmaba mi estado. ¿Mejor que ayer? ¿Cómo podría ser? Me tiró toda la parafernalia de operación, quimio y rayos. Todo desconocido en primera persona pero ya transitado al lado de mis dos grandes amores, mi padre y mi pareja. ¿Qué sabía esta persona de mi pasado y aún más, de mi futuro? Si hubiéramos apostado, me hubiera ganado. Ella sabía muy bien que me encantan los desafíos y este sería uno más para batallar y ganar. 

Igual, todavía faltaba comunicarlo a la familia. Mis otros dos amores, mis hijas, investigaron todo on.line. Me acompañaron desde para buscar una peluca hasta para curarme lo que ni yo me animaba a mirar. Cosas que hicieron el camino más sencillo. La vecina que me encontró volviendo de la médica, mis amigas, mi madre, mis hermanos, cada uno trajo a mi vida un poquito de luz en lo que parecía un apagón después de un tornado. 

Cero energía. Sólo quedaba poner el cuerpo y buscar algo lindo cada día aunque costara encontrarlo. No fue fácil. No, no. Pero llegó ese día en que sentí que todo ese esfuerzo, rezo, calma, euforia, paciencia, esperanza valió la pena. Hoy mi vida recuperó las ganas, el entusiasmo, la sabiduría y la sencillez de saber que cada día cuenta, que no tengo que rendir examen a nadie, que la prueba más dura ya pasó y tengo crédito de sobra para caminar el rumbo de mis deseos y bienestar. Y sí, ella tenía razón. Al enterarme, aunque fue doloroso, pudimos hacer todo y me pude sanar!