Poner el acento en la vida

María Cecilia Palacios

San Isidro, Pcia. de Buenos Aires

mama…mamá….dos palabras que cambian su significado solamente por un acento y que están íntimamente relacionadas con mi propia historia.

Corría el año 1994 cuando a mis 46 años recibí el diagnóstico de cáncer de mama (sin acento) y pese al terror a morirme que en ese momento sentí, surgió en mí como mamá (con acento) de entonces de dos hijos adolescentes, la imperiosa necesidad de poner el acento en la Vida, transformando esa pulsión de muerte en pulsión de vida.

¡Quería Vivir! ¡Necesitaba Vivir! Por mí misma, por mis hijos, por mi marido.

Fueron momentos de gran introspección, de bucear en lo más profundo de mi ser hasta encontrar las fuerzas que me permitieron salir adelante.

Comencé a contactarme con mujeres que al igual que yo hubieran padecido cáncer de mama, nos reuníamos en bares a conversar, a compartir miedos, adelantos en los tratamientos, síntomas colaterales, a medida que el grupo crecía surgió en mí la necesidad de oficializar esos encuentros dando nacimiento en 1997 a MACMA – Movimiento Ayuda Cáncer de Mama, entidad dedicada a acompañar, contener e informar a mujeres con cáncer de mama y a concientizar a la comunidad sobre la importancia de la detección temprana de la enfermedad.

Luego, en el año 2012, haciendo uso de la tecnología y de las redes sociales, nació “de 3 a 5 cáncer de mama” grupo de autoayuda virtual para mujeres de habla hispana que padecen la enfermedad, sin límites ni fronteras para volar desde nuestras computadoras conteniendo con las palabras justas a quienes lo necesiten.

Finalmente, cerrando el ciclo por ahora, me animé a publicar el libro “De Vivir Se Trata” contando el camino recorrido a partir del cáncer.

La dificultad me ha dado la oportunidad de descubrir lo hermoso que es ayudar sin esperar nada a cambio, el ayudar al otro hace bien al alma; me ha mostrado que somos mucho más fuertes de lo que creemos, surgen fuerzas desconocidas hasta ese momento, que nos llevan a hacer frente a la enfermedad y presentar batalla.

Rescato también la importancia de vivir lo más plenamente que nos sea posible disfrutando las “pequeñas grandes cosas” que la vida nos presenta a diario.