Mi vida

Sandra Carrillo

Plottier, Pcia. de Neuquén

Mi nombre es Sandra, tengo 54 años, soy diabética y me diagnosticaron cáncer de mama her2+. Hace 27 años que el cáncer de mama llegó a mi casa. 

Mi mamá, que en ese momento tenía 60 años (1990), fue diagnosticada y empezó el tratamiento de quimio para achicar el tumor. Cirugía, quimio y rayos, fue devastador. Las quimio fueron, para ella principalmente, y para mi familia lo más doloroso a nivel corporal, humano y psicológico que pasamos. Hoy mi mamá de 86 años fue diagnosticada nuevamente, pero por su edad no hay quimio, sólo hormonoterapia. Hace 7 años atrás se fue mi hermana, también cáncer de mama, sólo que ella se fue en silencio, no contó nada.

Y ahora mi historia. Cuidando a mi mamá empecé a sentir una molestia muy sutil, pensando que era todo psicológico por estar pendiente del cáncer de ella. Veía cáncer por todos lados, pero hice los chequeos y ahí apareció un carcinoma invasor tipo ductal. No voy a decir que no me asusté ni que no fue un caos, pero estaba familiarizada con esta enfermedad. El calvario del principio con los estudios, las tardanzas en los turnos y los resultados, la punción, el estudio patológico, la cirugía con ganglios negativos, cuadrantectomía y la visita al oncólogo. Tuve que hacer quimio y rayos. Los recuerdos de las quimios de mi mamá transformaron mi vida. Comencé con el tratamiento y gracias al universo no fue un spa, pero tampoco algo tan terrible, sólo la cabeza que no deja de funcionar las 24 hs. Cuando teóricamente terminaba el tratamiento el resultado del estudio del her2 llegó a la clínica, nuevamente quimio y vacuna.  

Hace una semana terminé la última, ya tengo pelo, pestañas y cejas...ya parezco una humana. Es difícil pero no imposible, sólo hay que estar alerta, hacerse los chequeos, tocarse y agarrarlo a tiempo. No soy la misma, ahora se que la vida tiene su finitud. Saludos.