Cuando sentí el aliento de la parca en la nuca

Teresa Sobradelo

Lanús, Pcia. de Buenos Aires

Esa fue la sensación, abriendo el sobre del resultado de la biopsia sentada en un bar. Cuál sería mi semblante que el gentil mozo colocó su mano en mi hombro y me deseó suerte. Y ahí estaba la confirmación, la terrible palabra: carcinoma...y no se cuántos títulos más que presagiaban un futuro bastante difícil. 

Lloré todo y más, hasta que  resolví luchar por todo lo que representa la vida para mí. Llegó la cirugía, siguió el reconocimiento del nuevo cuerpo y la aceptación. Continuaron los terribles tratamientos, que no fueron tan terribles, si uno se prepara con lo mejor que tiene. La mirada social, esa que tanto incomoda. La peluca con el pelo que siempre soñé tener. La mirada de la gente que amo y me ama, más asustada que la mía. 

Y hoy escribo este relato a siete años de ese tsunami en mi vida, que vino para enseñarme muchísimas cosas que para mi tenían tiempo. Aprendí que somos finitos, que unos parten y otros seguimos, y también aprendí que a la parca no se la haré fácil.