Mi renacer

Leila Diaz

Hurlingham, Pcia. de Buenos Aires

Hola soy Leila, mamá de dos hijos . Una persona muy activa hasta ese entonces. Tres veces por semana iba gimnasia y una vez a natación. Hace dos años me encontré un bultito en la mama izquierda y, resumiendo un poquito mi historia, mi diagnostico fue carcinoma ductual infiltrante. Lo primero fue reunir a mis hijos y decirles lo que tenía y la pregunta de mi hijo mayor con 12 años fue "mamá, ¿te vas a morir?" Que tu hijo te haga esa pregunta, cómo contestarla sin derramar una lágrima. Mi respuesta fue: No, mamá se va a curar. Luego de la biopsia tenía metástasis en 15 de 20 ganglios. Pasé por 20 secciones de quimio, 4 cada 21 días y las últimas semanales. Ahora puedo decir que esa etapa del tratamiento fue como estar en el infierno y volver a nacer. Sentís que algo te quema desde adentro. Siempre muy aferrada a mi fe y ganas de vivir. 

Pude superarlo ocupando mi mente, seguí yendo a gimnasia y a natación, porque necesitaba ocupar mi cabeza para lo único que tenía fuerza. Me ponía mi peluca todas las mañanas para acompañar a mis hijos a la escuela y por las tardes para llevarlos a sus actividades, ellos tenían que seguir con total normalidad sus vidas. Pasé por rayos y ahora terapia hormonal. En mi caso el cáncer me dejó unos cuanto kilos, así que ni bien terminé los rayos, esperé a recuperar fuerzas y agregué más actividad física: zumba. Hoy en día mis hijos vivieron mi tratamiento como algo natural  y mi hija le da aliento a un compañerito que está pasando por lo mismo con su mamá: "es un tiempo, luego tu mamá va a estar bien".