Antes y después

Marta Mattiussi

Ciudad de Buenos Aires

Dicen que en la vida siempre hay alguna situación que nos marca profundamente, una situación a partir de la cual las cosas ya no son iguales, algo que separa nuestras vidas en un “antes” y un “después”.  

Mi nombre es Marta Mattiussi, soy presidenta de Macma – Movimiento Ayuda Cáncer de Mama -  y tuve mi “antes y después” al enterarme que tenía cáncer de mama, una noticia que llegó a mi vida en junio del 2007, un mes antes del nacimiento de mi primera nieta, Delfina.

Recuerdo que en el inicio de mi “después” lo primero que sentí fue una profunda y honda tristeza porque no sabía que me pasaría. Estaba confundida, siempre me hacía mis controles periódicamente y, a pesar de ello, la vida me ponía en esta situación: comenzar a lidiar con cosas desconocidas y nuevas para mí. Las cosas cambiaron mucho y de repente mi “después” era muy distinto a mi “antes”, y eso me daba miedo.

Pero mientras ocurría todo esto en el cuerpo y en el alma, la vida transcurría. Recuerdo que una amiga me dijo: “las enfermedades tienen su origen en muchos factores, la sanación también tiene muchos caminos”. A eso me aferré, a desplegar todos los recursos, a confiar en los médicos y en los tratamientos. A confiar en la ternura infinita de mi marido, de mis hijos, de mi familia, de mis amigas y amigos, también a confiar más que nunca en Dios.

En esos momentos buscaba también el apoyo de otras mujeres y apareció Macma en mi vida. En este grupo de mujeres solidarias, valerosas, amables y entusiastas, encontré comprensión, cuidado y fortaleza. Pude mostrarme vulnerable, triste, esperanzada y cansada. Ellas me comprendían desde el lugar de quien ha pasado por lo mismo. Ellas me dieron herramientas valiosas para hacer frente a los momentos más duros de los tratamientos. Y de eso aprendí.

Hoy, luego de diez años, en el cuerpo y en el alma quedan huellas que afortunadamente nos recuerdan por donde anduvimos, lo fuerte que somos y nos invitan a poner la mirada en el disfrute y valorar cada cosa que nos ocurre. Hoy disfruto de la vida distinto. Al final, mi “después” no resultó tan malo como imaginé en junio de 2007. Hoy, además de Delfina, tengo cinco nietos más: Liz, Juana, Emilia, Juan Bautista y Luca. Ellos alegran mi vida, ellos hacen que mi “después” sea hermoso.