El cáncer, mi salvación

Romina Adriana Giobellina

Tucuman

Y un día de noviembre, con sólo 38 años, me dijeron las palabras que nadie espera escuchar: "tenes cáncer de mama". Mi alma salió de mi cuerpo, levité por unos instantes y lloré, lloré y una sola vez me pregunté: ¿Por qué a mí? Y sola mi consciencia respondió: ¿Y por qué no a mí? ¿Quién era yo para no tenerlo? Y así, sin pensar demasiado, dejé a mi esposo y a mis dos hijos en Tucumán y viaje a Buenos Aires junto a mis hermanos. Allí tuve la suerte de encontrarme con un grupo de personas maravillosas, no sólo me chequearon físicamente sino que me enseñaron a transitar un camino distinto: mi camino de sanación. 

En esta historia, mi historia, no voy a recalcar y contar lo malo, lo que ya sabemos que nos pasa: drogas, caída de pelo, vómitos, cirugías. Quiero contarte que conocí un mundo distinto con el cáncer y sobre las cosas que me dio. Profesionales increíbles, no sólo abocados al estudio del cuerpo sino también a lo emocional y espiritual. Con una empatía única, una comprensión y contención inexplicable. Al lado de ellos los amigos y los no tan amigos. Para los amigos, la enfermedad nos unió mucho más: mensajes, palabras, gestos, señales, hubo de todo. Decidí hacer una sesión fotográfica porque sabía que mi pelada no podía pasar desapercibida, así por que sí. Y así lo hicimos. Edición de un video después para transmitir la alegría. Lo comparto: https://www.youtube.com/watch?v=a5WElDTRr08 

En el transitar descubrí nuevas personas, amigos que me dieron su apoyo, sus oídos, sus pensamientos y sus reflexiones. Los no tan amigos, de esos que sólo con un mensaje de whatsapp te alegran el alma, te dicen cosas lindas y te tiran buena energía. El cáncer me hizo ver a mi familia, la mejor, con sus virtudes y miserias, aprendí a entenderlas (o lo sigo intentando), a quererlos como son, incondicionales. Pude hacer el duelo de mi amado padre, descubrí que está a mi lado desde otro lugar y me acompaña en cada decisión tomada. Descubrí as sonrisas y los gestos cotidianos, casi olvidados, de mis hijos en cualquier momento del día, y a un hombre hermoso que me ama y a quien amo profundamente por ser como es.

El cáncer me ha dado mucho más que sólo sufrimiento y dolor. La pregunta del inicio, ¿por qué a mí? la cambio mil veces por un, ¿para qué a mí? ¿Para qué el cáncer golpeó la puerta de mi vida? Y tengo las respuestas, miles de respuestas. Intento disfrutar cada día como es, vivir el AQUÍ y el AHORA. Disfrutar los buenos momentos y colgarme en un instante en una hermosa sonrisa, en un buen acto y pensar que a pesar de todo, como la película: "a pesar de todo, la VIDA es BELLA" Gracias a la calidez humana y profesionalismo de mis médicos, Dra. María Eugenia Azar, Dr Jorge Arcuri, mi terapeuta Georgina Milei (mi Giorgi), Mi sanadora bioenergética Mariaví Hormaechea, toda mi FAMILIA hermosa y GRACIAS al ser supremo que me permite seguir. Después de casi dos años de la noticia, con 4 cirugías, sigo pensando que el cáncer fue mi salvación. ¡Sí, SE PUEDE!