Volver a dar vida después del cáncer

Paula Leguizamón

Mar del Plata, Pcia. de Buenos Aires

Me llamo Paula, tengo 41 años, perdí a mi mamá cuando tenía 26 y ella 55. Murió de un cancer de mama.  A los 29 años,  después de haber tenido una hija, que en ese momento tenía 2 años, fui a la ginecóloga y le pedí que me hicieran una mamografía porque quería tener control de mi cuerpo después de lo que pasó con mi mamá. Ella me respondió que a mi edad no era necesario pero insistí y me la hicieron. Ahí se detectó que en mi seno derecho tenía un tumor de 7mm, es decir, sí era necesaria una mamografía porque en nuestros casos el cáncer es hereditario muchísimas veces. 

El terror enseguida se vino a mi mente, iba a morir igual que mi mamá y tenía un bebé. El mundo se me cayó pero pensé que no, que esta enfermedad de mierda se había llevado a mi mamá pero a mi no.  Leí un montón, fui a charlas, a seminarios y abrí la cabeza, pensando en que eso es lo mejor porque lo más importante es pelearla, no deprimirse, no tirarse a llorar y dejar que esto nos gane. Me operaron y sacaron mi seno derecho, el oncólogo dijo que tenía que hacer rayos solamente, porque gracias a haberlo detectado temprano no necesitaba quimioterapia. Hice todos los tratamientos y luego me dieron una medicación para tomar por 5 años más, que es molesta, te engorda, hace que se retire tu menstruación y tengas los síntomas de una menopausia a los 30 años. Pero nada importa si todo eso sirve para ganar la batalla. Mi oncólogo sólo me dijo que no podía quedar embarazada porque la medicación dañaría al bebé, así que ni se me cruzó por la cabeza y seguí las indicaciones siempre.  Tomé tamoxifeno durante 5 años y hice todos mis controles. 

En el año 2013 me sentía rara, descompuesta, me hice un evatest, siempre creyendo que no estaría embarazada, pero me equivoqué. Otra vez el miedo porque yo no podía quedar embarazada, llamea mi doctor, le conté y me dijo: Paula, pasaron ya 7 años, no va a pasar nada, estás bien, disfrutalo.  Yo estaba feliz pero muy asustada. ¿Y si algo le pasaba al bebe después de tomar todo eso y llenar mi cuerpo de rayos?  Fueron los 9 meses más felices y más largos, hasta que la vi y la tuve en mis brazos. Catalina es su nombre, 3,980kg, parto normal, tomó teta (de una sola) hasta los 2 años. El cáncer me sacó a mi mamá pero me dio la fortaleza de querer ganarle yo a él, ¡y lo hice!  Hoy tengo una hermosa familia y Catalina el 17 de octubre está por cumplir 4 años. Soy feliz, me controlo, me cuido. Hay que hacer controles, ¡la detección temprana salva vidas!