Disfrutar cada momento

Andrea Vanesa Leiva

Bragado, Pcia. de Buenos Aires

Mi historia comenzó 6 años atrás. Embarazada de 8 meses, haciéndome un auto examen mamario me doy cuenta de que tenía una pelotita. Luego de diferentes estudios y una biopsia (para mí en ese momento lo peor, sin saber lo que vendría), me diagnosticaron cáncer de mama. La noticia llegó como un balde de agua fría. Miedos, angustia, preguntas y más preguntas, desolación, desborde, incertidumbre por saber qué pasaría con mi bebé que estaba por llegar al mundo. Pero jamás sola. Mi familia y amigos siempre presentes en todo momento.

Santino, mi segundo hijo, nació bárbaro. Claro está que no lo pude amamantar. A los 10 días me operaron y sacaron todo el pecho derecho. Más 13 ganglios axilares, ya que había metástasis en uno de ellos. Recuerdo el momento en que me sacaron la venda como si me fuese a morir. Verme así, incompleta. Pero los días pasaron y comprendí que lo importante es estar sano. Vinieron más cirugías para reconstruir la mama y, obviamente, la quimioterapia. Junto con eso la caída del pelo y los efectos adversos que trae. Fue un gran golpe, pero del cual aprendí el valor de la vida y el saber aprovechar cada momento.

Siguieron 6 años de tamoxifeno, todo bárbaro, hasta mayo del corriente año en el cual aparece nuevamente la enfermedad. La angustia fue más grande que la primera vez y pensaba: ¿por qué a mí? Estudios, biopsia y bueno, el diagnóstico era el mismo. La quimio no es tan invasiva, pero de a poco se hace notar. Mis fuerzas siguen intactas. Con sólo mirar a mis dos hijos pienso: no puedo caer, por ellos, por mis amigos y familia, pero sobre todo por mí. La vida sigue, dios dirá hasta cuándo. Mientras tanto a disfrutarla, a no quejarse por todo y ¡a vivirla!