Elegir la vida

Nélida Beatriz Richard

Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Tomar conciencia de que uno padece un cáncer  es un impacto muy fuerte en nuestra sensibilidad.  Es una noticia que recibimos y/o confirmamos, muchas veces al realizarnos los controles anuales y otras, en forma imprevista.

La certeza del diagnóstico nos llena de miedos, de tristeza,  de soledad… nos aterra a nosotros pero también al entorno. Hasta ese momento no tenemos cabal conciencia de qué se trata y cómo encarar el proceso.

Pasado el momento de aflicción,  aceptando  el diagnóstico, abandonamos  el papel de víctima ingresando así  al de la esperanza. Elegimos entre enfermedad o salud. Aprendemos que no estamos solas, que no somos las únicas, que somos fuertes y que existe una puerta abierta que nos moviliza aún cuando padecemos una enfermedad.

Esa esperanza más la confianza en nosotros mismos y en los profesionales que nos guiarán hacia el proceso de sanación nos permiten entrar en acción; así es como  atravesamos el camino hacia el futuro transformando el dolor en enseñanza, en oportunidad, con conciencia de que se trata de un proceso intensivo, difícil y largo, del que podemos salir victoriosos.

Es importante el rol de los profesionales que nos asisten, pues nos acompañan desde lo científico, pero fundamentalmente aportan desde lo humano, a través de la palabra justa y sensata, a través de una sonrisa o de un abrazo. Existen muchos establecimientos públicos y privados altamente capacitados en esta especialidad y ahí es donde debemos acudir.

Para mí, entrar en acción fue tener pensamientos positivos, no pelear la enfermedad sino integrarla y desde allí transitar cada día con la mayor alegría posible, encontrando en cada acto un motivo para abrazar la vida.

Fue elegir dos caminos: uno es la autogetión, descubriendo mi yo genuino y el otro es potenciar el espacio artístico que existía en mí. Así fue como intensifiqué las horas que dedicaba a la pintura. El arte es un medio muy poderoso para sanar el alma.

En el espacio artístico puedo moverme entre lo dado y lo elegido. La pintura es un mundo de fantasía y color que  te lleva  a VALOR-ARTE, existen espacios que convocan anualmente a la presentación de obras que representan los momentos vividos durante este proceso.

Así  descubrí mi diversidad dentro de la totalidad de mi persona. Me llené de asombro y me permití abordar la vida con alegría y esperanza, disfrutando cada minuto.