Ver siempre el lado positivo

María del Carmen Acciaresi

Mar del Plata, Pcia. de Buenos Aires

Me llamo María del Carmen, tengo 47 años y vivo en Mar del Plata. Mi marido, Darío, Juan Francisco, mi hijo, y mi mamá, Dora, que partió hace unos meses, fueron los pilares esenciales que me ayudaron incondicionalmente cuando me detectaron, a los 38 años, cáncer de mama. Quiero contar mi historia para que sirva de aliento a otras tantas mujeres.

Juan Francisco tenía 2 años y un día estábamos jugando en la cama y su  cabecita rosó mi mama izquierda y como me dolió (no era lógico), me toqué y detecté un bulto considerable. Inmediatamente se lo dije a mi marido, pensamos  positivamente, no obstante fui enseguida al ginecólogo antes del turno que ya había sacado, pues siempre iba a los chequeos todos los años en el mes de septiembre. Recuerdo que dije: “Voy antes para quedarme tranquila.” Ese día el doctor me ordenó realizar una mamografía, ya tuve suerte porque no había turnos y en unos minutos, milagrosamente, se liberó uno. El resultado no era alentador, pero lo único que grabé en mi mente es que había un porcentaje que podía ser benigno. Al día siguiente mi marido me acompañó como siempre al doctor y ya me dijo que me operaban y que tendría un largo camino. Fue un error que mi marido haya esperado solo en la sala de espera del hospital el día de la primera operación, nuestros amigos no entendían nada, pero no queríamos preocupar a nadie de antemano por si el resultado era bueno.

No fue así, lo único que me preocupaba era si Juan Francisco podría tener un hermano y la respuesta fue no. Me dolió, lloré, pero a los minutos me sentí bendecida, pues mi compañera de habitación me dijo: “te vas a recuperar, yo estoy acá porque me operaron y no voy a poder tener hijos y por eso mi marido me dejó” y mi marido estaba ahí a mi lado, firme como siempre.

Y así fue que gracias a mi compañero incondicional, mi familia y amigos, salí adelante. Pasaron la quimioterapia, los rayos, otra mini-quimio y medicación por 10 años. Muy duro el tema de quedarse pelada pero hasta lo tomé con humor, pensé que iba a usar peluca y ni siquiera la puede tocar. Creo que todo sucede por una razón, nada es en vano, de todo se aprende. Nunca me enojé, nunca pregunté por qué a mí. Recuerden que ¡LOS EXÁMENES PREVENTIVOS SALVAN VIDAS! Y, aunque sea difícil, tenemos que ver siempre el lado positivo de las situaciones que se nos presentan en la vida.