Viernes

Autora: Gaby Arredondo Ilustradora: Vero Scherini

Viernes de 30 de septiembre, calor. Voy en el cole y en la radio hablan de un alerta por tormentas fuertes. Es "el día", porque voy a buscar el resultado de la biopsia. Más tarde voy a ver al ginecólogo. Él va a ser el responsable de abrir el sobre de la sentencia...y así lo hizo, sin ceremonias ni suspenso.

Sentí que el tiempo se había frenado en ese  consultorio. Veía que su boca se movía y que emitía sonidos. Algo escuché, aunque no se qué dijo, mientras me miraba fijo. Pregunté qué había que hacer y me habló del oncólogo, de la quimio, de la cirugía, de la reconstrucción, de otra vez quimio. Dijo que tenía que hacerme unos exámenes para saber si había órganos afectados. Eso lo entendí. Y antes de levantarme de la silla le pedí que me dijera claramente qué pasaba y lo dijo: "es malo". Nunca dijo cáncer, pero sabía que hablaba de eso y sentí un gran nudo en la garganta. Muchas ganas de llorar que me tragué, no porque el doctor no pudiera contenerme sino porque yo no me lo permití. Siempre había sido fuerte, por qué iba a aflojar ahora.

Salí del consultorio estoica, aunque pisaba con flojedad y me choqué la silla. Quería salir urgente, corriendo, mientras trataba de ordenar mi cabeza iba tragando saliva. Me puse los lentes y si cayeron lágrimas nadie las vio. Sólo yo las sentí rodar por mis mejillas.

Pensé en mi hijo adolescente, pensé en mi cuerpo y me dije a mi misma que necesitaría comprarme una peluca.

Esa misma tarde vi a varias mujeres con pañuelo en la cabeza. Quizás siempre las cruzaba y no me daba cuenta. Desde ese momento no pude ignorarlas y descubrí que todas tienen un brillo diferente en su mirada.

Caminando para volver a mi casa crucé los brazos para poder abrazarme mientras me invadían las imágenes en mi cabeza de lo que había sido mi vida hasta ahí. ¿Qué pasó? ¿Qué había hecho? ¿Qué haría ahora? ¿Qué pasaría? ¿Seguiría siendo la misma? ¿Estaba lista para verme y sentirme diferente? ¿Estaba preparada para despedirme de una parte de mi cuerpo? Como si mi identidad y mi femineidad pasaran por tener una teta o el cabello. Sin embargo no me resignaría a dar esos pedazos, mis pedazos, de una manera fácil. Se la iba a hacer difícil y, quizás, hasta iba a ganarle.