Atrapada en la teta perdida

Autora: Irene Marcet Ilustradora: Eugenia Mello

Al leer la palabra carcinoma en mi biopsia creí que me moriría al día siguiente y que el mundo se me caía encima. Me enojé mucho. ¿Por qué a mí? Yo me hacía mis controles cada año. Me costó aceptar que lo que había logrado de esa forma era tomar mi enfermedad a tiempo. También me costó entender algo muy importante: cáncer no es sinónimo de muerte.

Me dijeron que tenían que hacerme una mastectomía total debido al tamaño de lo encontrado. Yo estaba tan desesperada que hice varias consultas y a un mastólogo le pareció muy raro. Revisaron todo, encontraron un error de laboratorio y mi cirugía fue mucho menor.

Durante mi primera quimio un enfermero me acercó un folleto de un lugar llamado Macma. Me pareció interesante, me acerqué y me uní a un grupo de apoyo. Me ayudó mucho compartir mis temores con otras mujeres que también estaban transitando la enfermedad. Me animó ver a otras que ya lo habían pasado hacía años y que estaban geniales.

Fue muy duro pasar por quimio, caída de pelo y rayos. Mi marido, mis hijas, mis nietos, mis hermanas y amigas fueron todo para mí. Concurrir a los grupos de Macma me dio la fortaleza necesaria para seguir adelante, con la certeza de que iba a recuperarme.

Siento que hay un antes y un después. Yo solía esforzarme muchísimo para que todo estuviera perfecto. Tenía una gran autoexigencia. Pero aprendí que hay que tomarse tiempo para disfrutar de la vida, en especial de las pequeñas cosas. Ahora, si debo hacer algo y mis nietos me invitan a jugar, no dudo en sentarme en el piso y divertirme sin culpa.

Soy voluntaria en Macma. Primero fui Vocal, luego Secretaria, Presidente y, actualmente, tesorera de Comisión Directiva. Junto a un equipo acompañamos, a través del arte, a pacientes oncológicos en el Hospital Marie Curie. Veo la enorme necesidad de difundir información sobre la detección temprana en todo nuestro país.

Soy profesora de Bellas Artes, pero pintaba muy poco, no encontraba el momento. Ahora aprovecho y gozo de la satisfacción que me brinda expresarme a través del arte. En los últimos años realicé 5 exposiciones individuales y muchas colectivas. Gané varias Menciones Honoríficas y un primer premio de pintura con mi obra "Microcalcificaciones agrupadas", que realicé durante la quimio. Imaginé mis microcalcificaciones muy coloridas y divertidas para amigarme de alguna forma con la enfermedad y así ganarle.

10 años después, en mi mamografía anual apareció un nódulo que resultó ser nuevamente cáncer y mi mastólogo indicó, ahora sí, una mastectomía. A la semana ya estaba operada. Pasé todo el verano con quimios semanales que me agotaron y me dejaron pelada nuevamente. Esta recidiva me tomó por sorpresa, pero con mucha más calma, ya que a diferencia de la primera vez ahora sabía de qué se trataba. Tener más información nos empodera. La ignorancia produce más temor.

Mes a mes me fui recuperando, agradecida a la vida por una nueva oportunidad. Mi balance es muy positivo. Disfruto con cada una de mis actividades. He aprendido a celebrar la vida y a vivirla mejor, más feliz.