Cuando vas a un baile, bailás

Autora: Mariana Koppmann Ilustradora: Silustra

La palabra cáncer da miedo. A mí me da miedo.

Mi papá y mi mejor amiga murieron de cáncer. Mi hermana tuvo cáncer y, hace 2 años, yo también tuve cáncer.

La sensación de caída y susto inicial es difícil de describir, sin embargo, en cuanto sabés qué es lo que hay que hacer se hace más sencillo. Hay que hacer… eso es fácil. Ir a las quimios, ir a rayos y tratar de buscar aquellas cosas que te ayuden a transitar esos momentos.

Releer libros que me gustaron mucho y sumergirme nuevamente en los mundos de fantasías futuristas de Isaac Asimov o las bellas historias de Úrsula K. LeGuin, tomar prestada de mi hermana la idea de que las idas y vueltas a los rayos tuvieran un objetivo expresivo, que se convirtieran en un proyecto de algo. A mí me gusta la fotografía y así fue como en cada ida y vuelta caminando, cámara en mano, buscaba una escena en la calle. Treinta y siete veces de ir y venir. Contando los días de atrás para adelante, como los presos, buscando algo que estuviera pasando o que estuviera ahí de antemano y en lo que nunca había reparado. La gente, la gente y sus mascotas, los árboles, las flores, los carteles de los negocios, la calle, los autos. Todos bajo una nueva mirada.  Todos adquirían un nuevo significado, en todo hay belleza y está ahí… sólo hay que mirar para verla.

Los amigos y la familia que me acompañaron y estuvieron ahí para mí incondicionalmente  todo el tiempo, soportándome. Mi amor y agradecimiento está por siempre con ellos. Los quiero y mucho. Porque yo me puse pinchuda a veces, a veces amorosa y otras igual que siempre. Y sé que para muchos fue difícil. Es más, creo que es más difícil acompañar a alguien que tiene cáncer que transitar el tratamiento. Porque cuando vas a un baile, bailás…. podés elegir el vestido, el maquillaje, el color de uñas, pero no te queda otra que bailar. Así que bailé y aquí estoy contando mi experiencia.