El pañuelito que yo le regalé...

Autora: María José Fogel Ilustradora: Yora Di Francesco

Fuimos juntas a elegir el pañuelo más lindo para ella. Uno que la acompañara y la hiciera verse bien y linda, a pesar de...

Porque no dejas de ser mujer y ver cómo tu cuerpo cambia no es un dato menor.  Porque no es fácil cuando se te apagan las ganas, cuando se te cansa la esperanza, porque pasa, aunque lo ocultes con tu pañuelito rosa y una gran sonrisa. 

Elegimos un rosa fuerte, ese que a ella le queda tan bien con sus ojos verdes.  Y pensábamos con qué podríamos combinarlo, como si esas cuestiones pudieran borrar, por un momento, todo lo demás. 

Diagnóstico en mano comenzaba el tratamiento, era tiempo de enfrentar con fuertes drogas  al  enemigo.  Y junto con su pañuelito rosa, el que yo le regalé,  ató fuerte sus miedos y salió a dar batalla.

El pelo volvió a crecer y ese pañuelo es hoy símbolo de una lucha diaria, porque hay que seguir dando batalla.  El enemigo siguió avanzando en su cuerpo y llegó a otros lugares.

Seguir cuando creés que no podés más, es lo que te hace diferente a los demás.  Ella reinicia su sonrisa para continuar. Porque cada vez que sale el sol sabe que tiene un nuevo día por delante.  Es un nuevo comienzo. Afortunadamente, ¡es así! Tenés tanta luz y fortaleza, mamá. 

La guerrera de esta historia es mi mamá, Silvia Waigandt, de 56 años.