Siento que hay un antes y un después. Yo solía esforzarme muchísimo para que todo estuviera perfecto. Tenía una gran autoexigencia. Pero aprendí que hay que tomarse tiempo para disfrutar de la vida, en especial de las pequeñas cosas. Ahora, si debo hacer algo y mis nietos me invitan a jugar, no dudo en sentarme en el piso y divertirme sin culpa.

"...Siempre me sentí muy cuidada y mimada por mis nietos. La peluca les intrigaba mucho y un día Agustín me preguntó: Abue, ¿cómo hacen los piojos?..."

"...Es bueno reírse de uno mismo: una estrategia para ser feliz y pilar fundamental de resiliencia..."

Volver a pensarme, a renacerme, volver a mirar todo, cambiar la mirada sobre mí. Perdonármelo todo. Ver cómo los demás se acercaban o se alejaban de un modo tan definitivo, ver a los demás cambiar también en función de lo que me pasaba. Parece que necesité a toda mi banda soporte, compuesta de invaluables personas, que ya nunca dejarán de ser mi familia, para salir de esta. 

Entre estudios,  visitas médicas, miedos y emociones encontradas llegó la cirugía. Desde ese momento, muchas personas conocidas y no conocidas se preocuparon y se ocuparon de que siempre recibiera una palabra de aliento.


"...Esa misma tarde vi a varias mujeres con pañuelo en la cabeza. Quizás siempre las cruzaba y no me daba cuenta. Desde ese momento no pude ignorarlas y descubrí que todas tienen un brillo diferente en su mirada..."

"...Hasta que un día desperté siendo otra mujer, la que entendió que no todo era malo. Se trata de amarse a una misma, no perderse en los problemas del día a día..."

Desde el principio me visualicé como una palmera, mi cuerpo y mi cabeza se iban a doblegar tanto como pudieran frente a este huracán, pero de una cosa estaba segura: no me iba a partir...y así fue. Pasaron las sesiones de quimio, los rayos y, de a poco y con paciencia, la vida se fue acomodando. No puedo no sentirme fuerte y viva cuando me veo en los ojos de mi hija.

Al cáncer le puse pecho y logré vencerlo. La prevención en primer lugar, el conocimiento, la información de fuentes confiables y, sobre todo, nuestra actitud hacen un gran trabajo para que transitemos de la mejor manera el cáncer, que hoy no es sinónimo de muerte, porque cuidarnos es amarnos.

"...Es otro sacudón emocional, pero que hay que superarlo porque de eso se trata, de continuar la lucha. Hay deseos y proyectos de vida..."

"...Muy duro el tema de quedarse pelada, pero hasta lo tomé con humor. Anque sea difícil, tenemos que ver siempre el lado positivo de las situaciones que se nos presentan en la vida..."

Elijo vivir y aprender. Ya no soy la misma persona, soy otra, con mis dolores y dudas. Nada será igual, pero sin negar la gran confusión y el miedo, decido: comenzar de nuevo con fuerzas, sobrevivir a mi historia de una vez y para siempre.

Mi cabeza se trabó, lo primero que se me vino a la mente fueron mis hijos, mi marido y mis nietos. El no expresarme me caracteriza y el silencio duele. Es una lección difícil que estoy rindiendo, pero voy a aprobarla. De pie, esperando que esto pase.



"... Fue algo inesperado que me sacaran las mamas pero mis sobrinos, que eran chiquitos en ese momento, me dijeron: "Tía, nosotros te queremos con tetas o sin ellas"..."

"...Antes de entrar a una sesión de quimioterapia, iba a un bar y me pedía una de mis tortas favoritas..."

Suena el teléfono, es mi hermana, que me dice con voz entrecortada: tengo cáncer de seno. Son 7.500 km que nos separan y mi respuesta es automática: de esta salimos como familia y si me tengo que ir a Buenos Aires, me voy. Hoy, 5 años después de aquella llamada, seguimos acá, en el país de la carne, del mate, del dulce de leche y de grandes  personas que por siempre estarán en nuestro corazón.

Para mí, entrar en acción fue tener pensamientos positivos, no pelear la enfermedad sino integrarla y desde allí transitar cada día con la mayor alegría posible, encontrando en cada acto un motivo para abrazar la vida. Intensifiqué las horas que dedicaba a la pintura. El arte es un medio muy poderoso para sanar el alma.

"...Hoy me río, recuerdo que pensé: ¡Ah, no! Yo no me voy a morir antes que mi ex marido, todavía no tengo la división de bienes..."

"...Al fin de rayos la premié por todo su esfuerzo regalándole una linda mariposa, para que recuerde la transformación que realizó..."

Nunca dudé de que iba y voy a luchar contra esta enfermedad. Tengo mil razones para seguir, la enfermedad me lo vino a decir: valorá lo que tenés. El cáncer me enseñó la palabra: paciencia. Ahora no corro, no tengo prisa. Ahora no grito, no me enojo. Ahora perdono, no me exijo.


Me llevó mucho tiempo poder nombrarlo, decirle cáncer. Fue muy duro, es muy difícil no reconocer la imagen que está en el espejo. Recordé a mi jefe al enterarse de mi diagnóstico gritándome: "¡Andrea, vos vas a bailar en los 15 de tu hija!". Volví a bailar y tengo pendiente terminar mi carrera. ¡Tengo planes! Porque tengo futuro. Un diagnóstico no es una sentencia.

"...Mi hermana representa la lucha constante. ¿Por qué ella? Porque es ella la que nos enseña día a día a amar y vencer..."

"...Mi hija de 5 años se banca mis cambios de ánimo, es mi enfermera, mi compañera y me dice: "yo te amo igual, aunque estés pelada"..."

Mi mastólogo me indicó una mastectomía bilateral preventiva, fue una decisión difícil de afrontar, pero por suerte me animé. Ahora estoy perfecta y feliz de haberlo hecho. No les puedo explicar lo bien que se siente el perderle el miedo a esta enfermedad. Hoy sé que mis hijos van a tener mamá por mucho tiempo y eso me hace sentir feliz.

Sentí enojo, frustración, incertidumbre. Sentí angustia, dolor y miedo, mucho miedo. La enfermedad acechaba. Comencé una búsqueda y encontré un camino, un camino que llevó a cambiar mi vida significativamente. Resignifiqué aquellos sentimientos y me encontré. Encontré mi ser. Descubrí mi alma.

"...Hoy logro reencontrarme con lo lindo y valioso de la vida. Compartir mi experiencia me hace muy bien..."

"...Pienso y estoy convencida que dónde hay amor hay vida..."

Lo más importante es pelearla, no deprimirse, no tirarse a llorar y dejar que esto nos gane. El cáncer me sacó a mi mamá pero me dio la fortaleza de querer ganarle yo a él, ¡y lo hice!  Soy feliz, me controlo, me cuido. Hay que hacer controles, ¡la detección temprana salva vidas!

Con sólo mirar a mis dos hijos pienso: no puedo caer, por ellos, por mis amigos y familia, pero sobre todo por mí. La vida sigue, dios dirá hasta cuándo. Mientras tanto a disfrutarla, a no quejarse por todo y ¡a vivirla!

"... Aprendí a valorar la vida y a disfrutar de los pequeños momentos..."

"...El cáncer no me hizo ni peor ni mejor, pero me cambió la cabeza en muchos aspectos. Uno es el artífice de cómo vive..."

Mi hijo me dijo: "Ma, ya encontré la manera de abrazarte y darte un beso sin tocarte, así lo puedo hacer cuando te vea de lejos: un parpadeo es un beso, dos son un abrazo". Así lo sigue haciendo, y ya está en la universidad.

En el transitar descubrí nuevas personas, amigos que me dieron su apoyo, sus oídos, sus pensamientos y sus reflexiones. Los no tan amigos, de esos que sólo con un mensaje de whatsapp te alegran el alma, te dicen cosas lindas y te tiran buena energía. El cáncer me hizo ver a mi familia, la mejor, con sus virtudes y miserias, aprendí a entenderlas, a quererlos como son, incondicionales. El cáncer me ha dado mucho más que sólo sufrimiento y dolor.

"...Dejé de pensar en vivir el día a día para realmente hacerlo, comencé a decir todo lo que siento, a no callar más ni lo bueno ni lo malo..."

"...Como una metáfora de la enfermedad, uno está solo para enfrentarla, pero detrás de la puerta, al alcance de la mano, a tiro de palabra, alguien debe estar acompañando..."

Me dirá usted que la vida nunca ofrece garantías, que los márgenes de error, que las estadísticas. Yo anudaré la garganta para obligarme a digerirlo despacito, para volver a convencerme, que puedo convivir con la incerteza.

Las cosas cambiaron mucho y de repente mi “después” era muy distinto a mi “antes”, y eso me daba miedo. Pero mientras ocurría todo esto en el cuerpo y en el alma, la vida transcurría. Recuerdo que una amiga me dijo: “las enfermedades tienen su origen en muchos factores, la sanación también tiene muchos caminos”. A eso me aferré, a desplegar todos los recursos.

"...Quién puede resolver estas preguntas, quién puede saber qué le toca al día siguiente. Hoy creo firmemente que nadie, nadie sabe..."

"...Hay algo hermoso en todas las cicatrices. Una cicatriz significa que el dolor terminó, la herida está limpia y cerrada, se acabó..."

Comencé con el tratamiento y gracias al universo no fue un spa, pero tampoco algo tan terrible. Hace una semana terminé la última, ya tengo pelo, pestañas y cejas...ya parezco una humana. Es difícil pero no imposible, sólo hay que estar alerta.

Los terribles tratamientos, no fueron tan terribles, si uno se prepara con lo mejor que tiene. La mirada social, esa que tanto incomoda. La peluca con el pelo que siempre soñé tener. La mirada de la gente que amo y me ama, más asustada que la mía. Y hoy escribo este relato a siete años de ese tsunami en mi vida, que vino para enseñarme muchísimas cosas.

"...Alguien me dijo: "el cáncer esta solo, nadie lo apoya, en cambio nosotros , los pacientes, estamos juntos"..."

"...Mi hija le da aliento a un compañerito que está pasando por lo mismo con su mamá: "es un tiempo, luego tu mamá va a estar bien" ..."

La lluvia penetra las grietas de mi piel, recorre mi esqueleto, empapa los latidos dormidos. 

Respiro, aúllo, relincho, trino. Me evaporo al sol.




Hija, nieta y hermana de pilotos, nunca me había animado a conducir. Por lo tanto, gasté parte de mi dinero en un auto para mí, ¡y me animé! Así aprendí a vivir sin miedos, a disfrutar las pequeñas cosas que tantas veces pasaron inadvertidas y encontré el camino a seguir desde el corazón.

"... La imperiosa necesidad de poner el acento en la vida. Transformando esa pulsión de muerte en pulsión de vida..."

"...Diagnóstico en mano comenzaba el tratamiento y junto con su pañuelito rosa, el que yo le regalé, ató fuerte sus miedos y salió a dar batalla..."

Ahora me doy cuenta de que para remar no hace falta estar en un río, ni tampoco subirse a un bote. Se rema de muchas maneras en la vida. Remamos constantemente sin darnos cuenta. Se reman dolores físicos. Se reman sufrimientos amorosos. Se reman problemas familiares. Se reman enfermedades. Se reman momentos difíciles.

Mis hijas me acompañaron desde para buscar una peluca hasta para curarme lo que ni yo me animaba a mirar. Cosas que hicieron el camino más sencillo. Sólo quedaba poner el cuerpo y buscar algo lindo cada día aunque costara encontrarlo.

"...La idea de que las idas y vueltas a los rayos tuvieran un objetivo expresivo, que se convirtieran en un proyecto de algo..."

"...Cuando empecé el tratamiento de radioterapia decidí convertir esa amansadora en una experiencia creativa. Me puse una consigna: bordar un bloque por día que iba a empezar cuando llegara al centro médico e iba a dar por terminado cuando me llamaran..."

Fue un año largo donde caí al abismo para renacer de mis cenizas. Me quedé en blanco. Preguntándome qué hacer con esta nueva oportunidad de vida. Aún busco mi camino, insegura, sin rumbo definido pero con mucha fuerza interior.

Hay quienes dicen que el rosario es como un mantra de meditación. Así que aprendí todos los misterios: los gozosos, dolorosos, luminosos y gloriosos. Compré rosarios bendecidos, rosarios de madera, de pétalos de rosa, de nácar; como suveniers de cada iglesia a la que fuimos a pedir para que mejorara.

"...Aprendés a mirar la vida de otra manera, a ayudar y ayudar mucho, a querer contar tu historia y contarla a los 4 vientos, que el camino es duro pero se puede...."

"...en las largas sesiones de quimio siempre buscaba ubicarme frente a una gran ventana que daba al patio de la clínica: sol, verde, vida ..."

Cuando me dieron la noticia de que tenía cáncer de mama, miré a mis hijas y se me cayó el mundo en esos diez minutos, hasta que reaccioné. El humor y las ganas de vivir fueron y son mis grandes aliados.

Quería tener frutas, flores, cultivarlas, verlas crecer. Quizás porque no hay nada que sintetice mejor la vida que un brote, que un pimpollo, y me aferré a eso.



"...Tener cáncer muchas veces no es empezar a morir, es apostar a vivir con tantas ansias que no se piensa en imposibles...."

"...Él me dejó sin cabello, sin pestañas, sin fuerza, pero no puede con mi corazón de guerrera..."

Todo mi pelo se cayó, descubrí que tenía 1 kg de pelo. ¡Y qué cabeza redonda! Usé turbantes, pelucas. Me divertí. Me quedan 6 inyecciones más y mi misión es ponerle alegría y ganas de vivir.

Al hablar del cáncer podría contarles cosas terribles, dolorosas, pero ya todos las conocemos. Hoy quise abreviarles lo feo del tratamiento y del transcurso de la enfermedad y contarles mi historia, para que sepan que siempre, siempre se puede. Que la vida da muchas oportunidades y que los milagros existen. Que no es fácil, pero si los sueños salen desde lo más profundo de nuestro ser, se hacen realidad.

"...Una piel que empieza a asomar, con leves chispazos, por los agujeros que dejan los pedazos perdidos, como destellos que de pronto iluminan esa vida nueva. ..."

"...La verdad de la milanesa es la siguiente: estoy pasando por todo este proceso como preparación para irme el año que viene a veranear sin vergüenza a una playa topless...."

Mi mamá falleció de cáncer de mama. Éramos chicos, mi hermano tenía sólo 17 años y yo 22. Tuvimos que salir adelante sacando todo lo mejor de nosotros para poder ayudarnos y ayudar a nuestro papá, que se encontraba devastado.

Fue un momento amargo, duro, por qué a mí me preguntaba una y otra vez. Pero acá estoy como fiel guerrera, dando lucha con fe, con esperanza y siempre positiva. ¡Sé que voy a salir adelante!

"...¡El premio mayor al esfuerzo, al aprendizaje, al querer vivir lo habíamos ganado nosotros! ..."

"...Caminé mucho y me tocó pasar por varias calles. En las de asfalto era más fácil, en las de tierra, las piedras eran difíciles, pero siempre miraba allá: el final de la calle...."

Estábamos solos pero no tanto. Mi hijo tenía 3 años y venía siempre conmigo a quimio, a rayos, a análisis. De noche salíamos, como decía él, al hospital.

Cuando mis hijos no estaban me largué en llanto en los brazos de mi marido, no podía ni siquiera ir al baño sola, le dije "perdoname, no voy a poder". Él me miró a los ojos, secó mis lágrimas y llorando también me dijo "sí vas a poder, porque el amor que nos tenés es más grande que todo y no nos vas a dejar solos". Y ahí supe que tenía que poder, que ellos me necesitaban y yo necesitaba de ellos. Nunca perdí mi sonrisa, nunca me dejé vencer. No fue fácil pero ¡lo logré! ¡El amor sana!

"...y después de todo eso había llegado el final, pero con una sorpresa: estaba embarazada..."

"...Un pañuelo en la cabeza me hacía sentir orgullosa de mi lucha, no avergonzada. Siempre sentí que nada tenía que esconder. ¿Fue difícil? Sí. ¿Duele? Sí. Pero si uno lo acepta, con enojo, angustia, llanto y, por momentos, con una sonrisa, podemos hacer frente a esta lucha. Cada día de nuestras vidas es el día y el mes de la lucha contra el cáncer de mama...."

Mi esposa tenía turno con el médico, ya que le habían realizado una biopsia. La bomba había caído en mi casa y estábamos esperando que nos rescataran. Fue muy duro para ella y muy duro para todos cuando tomé la decisión de raparla y ver que no se reconocía en el espejo. Hoy, terminado todo este proceso, podemos decir que estamos saliendo de los escombros.



Inagotable fuerza de una valiente mujer que encontró en su debilidad la fortaleza de seguir luchando, de seguir buscando, de seguir viviendo a pesar de los miedos. A veces, la vida parecía prestada. Hoy tiene que volver a ganar la batalla, una nueva prueba la desafía. 

"...Para ir a dormir me quitaba la peluca, las cejas postizas, veía que me faltaba un pecho, casi como la ..."

"...como lo agarré a tiempo, tengo muchas más probabilidades de curarme..."

Llegó el momento de hacer la pregunta, el silencio se apoderó de tu habitación por unos minutos. Te armaste de valor y la hiciste: “¿mami, te vas a morir?” No fue fácil hacerla, lo vi en tu mirada, mi pequeño gigante. Aquel brillo volvió a tus ojos con la respuesta: "será un proceso duro y largo, pero no voy a morir".

Hoy puedo decir que nunca la vi tan viva, tan despierta. Ahora María corre maratones. Cerca de los 50 años, corre. Y es muy buena corredora. Hoy María da menos explicaciones y se hace menos preguntas. María hoy vive.

"...Será mi batalla más larga, pero aquí estoy, parada frente a ti, dispuesta a dar una pelea victoriosa, porque sé que puedo ganar..."

"...Después trate de amigarme con todo lo que me esperaba: un año entero de tratamiento y opté en cada sesión de llevar pelucas, gorros, máscaras y sacarme muchas fotos. ..."

Decidí vivir, luchar hasta el final, por mí, por mis hijas, por mi marido, por todos los que me quieren, no rendirme jamás. Porque la única batalla que se pierde es la que se abandona. El cáncer cambió mi vida, mi cuerpo, mi mente, ya nunca voy a volver a ser la misma. En poco tiempo me pasaron muchísimas cosas y pude darme cuenta de que soy más fuerte de lo que imaginaba. 



Hoy elijo amarme y mostrarme como soy, con una lola y un tercio como les digo a amigos y familia. Quienes me aman lo hacen así, porque ven más allá de lo que tengo o me falta.

"...Todas somos mujeres guerreras..."

"...¿Por qué la abuela tiene tantas pelucas?..."

Hoy recuerdo como si fuese la escena de una película...puedo ver a la doctora diciéndome el diagnóstico y yo largándome a llorar sin poder entenderlo. A partir de ahí comenzó todo. 

Los viejos libros de medicina decían que las mujeres que no tenían hijos eran más propensas a sufrir el cáncer de mama, como las que no amamantaban o que eran de edad avanzada o que tenían sobrepeso... Yo no tenía ninguna de esas características, tenía 2 hijas, las dos amamantaron, 37 años y no tenía sobrepeso, y tenía cáncer. Esa palabra tan fea, pero que hay que aprender a decirla con todas las letras: cáncer.